Cuida la forma en la que motivas a tus alumnos

Miedos

En el día a día todos intentamos motivar y mantener a nuestros alumnos enganchados, motivados. 

Y esto es algo genial pero bien sabes que no es una tarea fácil.

Es importante tener especial cuidado en cómo motivar a tus alumnos.

¿Por qué? Pues porque todos no son iguales. Cada uno tiene una personalidad propia, unas inquietudes y sentimientos propios que lo diferencian del resto y dar con la tecla para cada uno, no siempre es sencillo. 

 

El artículo de hoy nació después de un partido de fútbol. 

Un partido que enfrentó al todopoderoso Real Madrid a un equipo totalmente desconocido, humilde a más no poder y de un lugar que ni sé decirte: el Sheriff.

Si si. Como el de las películas de vaqueros, el Sheriff. 

Y es que dieron la campanada y ganaron en casa del Real Madrid contra todo pronóstico. 

Vamos, que si apuestas te habrías hecho de oro. 

Lo que tiene tener sueños, objetivos y luchar hasta el final. 

QUE A VECES LOS SUEÑOS SE CUMPLEN. 

Claro, que para eso hay que trabajar duro. 

 

Hace unas semanas, durante una clase charlaba con una alumna acerca de la confianza y más concretamente, sobre la falta de confianza en sí misma.

Me contaba que cada vez que tiene que tocar delante de alguien le vienen pensamientos de que no lo va a hacer bien, que no va a gustar, que no tiene nivel… 

Tiene una imagen de sí misma algo «distorsionada». 

No confía en sus posibilidades y cree que en el momento menos idóneo «la va a cagar».

Duda de lo que es capaz de hacer.

Y lo peor de todo es que no tiene razón. 

Es una chica que toca bien y que tiene mucho potencial, con cosas que mejorar, obviamente, pero a quien hay que dejarle que vaya pasando el tiempo y poco a poco se vaya formando tanto como persona como artista. 

Y si la chica toca bien, seguro que te estarás preguntando cuál es el origen de sus dudas y baja autoestima. 

 Pues le vienen de su entorno. Y éste lo podemos entender como todo aquello que te rodea: tus padres, tus amigos, familiares y sí, tus profesores. 

Porque todos ellos quieren aportar su granito de arena en tu formación y evolución, cada uno desde el rol que desempeña, pero a pesar de sus buenas intenciones, no siempre consiguen los resultados que desean.  

Y entre todos ellos quiero detenerme en la figura de los profesores. 

Porque profesores buenos hay muchos, afortunadamente. 

Pero hay otros, a los que llamaremos profesores tóxicos que, sin quererlo, han ido construyendo durante años esos cocos en las cabezas de muchos alumnos.

Y ¿de qué manera han hecho esto?. 

Vamos por partes. 

Lo primero que tiene que hacer un profesor es enseñar.

Esa es su labor principal.

 

Pero también debe saber motivar a los alumnos.

Y para motivar puede hacer dos cosas:

– Señalar y remarcar una y otra vez todo lo malo que hacen e ignorar todos los logros y avances conseguidos

o

– Reforzar los aspectos positivos y alentar y trabajar para la mejora de los menos buenos

 

¿Pero un profesor no tiene que decirte lo que está mal y corregirte?

Si y no. 

 

Obvio es que no se puede corregir algo que no sabes que está mal hecho. Es de cajón. Y el profesor debe decírtelo, ENSEÑARTE Y AYUDARTE a solucionarlo. 

Hasta ahí todo normal. 

 

Pero de igual modo, un profesor no puede estar todos los días, y permite la expresión, «restregando la mierda» a los alumnos.

No puede estar siempre diciéndoles lo que hacen mal, viendo y remarcando solo las debilidades y los fallos. 

 

Hay que alabar y reconocer también los avances. Porque un pequeño avance requiere de un gran trabajo. 

Y eso hay que reconocerlo. Además, hay que alentar y apoyar a los alumnos en los momentos de debilidad. 

 

Y a parte de enseñar a tocar, también hay que ayudar a construir una mentalidad fuerte. 

Porque el mundo de la música es jodido. Muy jodido. 

Hay mucha presión. Desde el principio. 

Y como profesores debemos enseñar a los alumnos a convivir con ella.

 

Todo se hace con la mejor intención. No te quepa duda de ello. 

Aunque algún profesor a veces «te joda, más que te ayude». 

Lo que pasa es que «joder mentalmente a un alumno es casi peor que joderlo técnica y/o

musicalmente». 

 

¿Y por qué te joden en lugar de ayudarte?

Pues porque lo hacen «desde su propia perspectiva de profesor», y además, del mismo modo que hicieron con ellos mismos hace tela de años: con la «técnica del palo». MANO DURA. 

Y esto, no funciona. Al menos, no con todos. 

Destruye la confianza en uno mismo. Y si no la destruye, al menos no ayuda a construirla y desarrollarla. 

 

Hay alumos que se estimulan cuando les echan la bronca una y otra vez y otros que se frustran y van perdiendo la motivación y las ganas.

El segundo caso es el más común.  

 

Lo que deben hacer estos profesores en estos casos es ponerse en el lugar del alumno e intentar ver qué es lo que necesita cada uno. Y subrayo lo de cada uno.

Porque cada alumno es diferente y cada uno necesita unas cosas diferentes para motivarse.

Y lo que a uno le va fenomenal a otro lo puede hundir en la mierda como te decía más arriba. 

Hay que tener cuidado. Mucho cuidado. 

Ser profesor es muy difícil. Es una de las profesiones más bonitas que existen, pero debemos ser muy cuidadosos al adentrarnos en ciertos «terrenos pantanosos» que puedan perjudicar a nuestros alumnos.

 

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