Coaching para músicos

Saúl Tébar - Coach profesional certificado y profesor de trompa

 

Sesiones de coaching para músicos que te llevan a lograr tus objetivos.

Ayudo diariamente a los músicos a disfrutar más de sus vidas 

Aviso: esto no es para todo el mundo. 

Ayudo diariamente a músicos profesionales a mejorar.

A conocerse más, quererse más y a lograr lo que siempre han querido. Sin fobias, paranoias o mierdas de esas que contaminan la mente.

¿Cómo lo hago? 

Con sesiones de coaching para músicos.

Si eso te interesa, genial. Si no te interesa, pues nada. Seguirás por tu camino y yo por el mío. No hay problema.

Hace no demasiados años, subir a un escenario y tocar delante de la gente me causaba una gran ansiedad. Temblores de piernas, malestar estomacal, sequedad de boca, dificultad para coger aire y pensamientos con los que me decía una y otra vez «la vas a cagar».  

Y no te creas que no estudiaba.

Echaba horas y horas todos los días. Quizás demasiadas.

Mis profesores, compañeros y conocidos no hacían más que decirme que tenía talento, que podía llegar muy lejos, pero en el fondo yo no terminaba de convencerme de eso.

Sabía que tocaba bien pero siempre me veía pequeño con respecto a otros.

Y esto me pasaba aún más cuando me ponía delante de un tribunal o delante del público.

También era consciente de los esfuerzos económicos que mis padres hacían para que yo pudiera estudiar con los mejores y pagarme todo lo que necesitaba así que me sentía en la «obligación» de hacerlo bien, mejor dicho, de ser el mejor para no desilusionarlos.

Esta sobre exigencia que me imponía, unida a querer contentar a todos aquellos que confiaban en mí fueron algunos de los factores que me llevaron a esas situaciones de estrés tan traumáticas.  

Quería agradar a todo el mundo. Buscaba el éxito, pero también la aprobación de la gente. 

¿Los resultados? No fueron nada mal, tampoco te voy a vender mentiras, pero sí te aseguro que podría haber disfrutado de esas experiencias mucho antes de cuando lo conseguí.

Y es que reconozco que en muchísimas ocasiones tuve que recurrir al conocido Sumial para poder hacer frente a estas situaciones.

Gracias a estas «pastillas mágicas» dejaba de temblar, se me relajaba el cuerpo, sentía que cogía más aire… y esas sensaciones más «agradables» me calmaban y me permitían dar un mayor nivel, uno más cercano a mi nivel real. Había encontrado la solución a mis males. 

Pero en el fondo sabía que debía solucionar eso. No podía ni debía estar siempre dependiendo de un fármaco para poder dar mi máximo nivel.

Porque si otros pueden yo también debería ser capaz.

Y llegó el día en el que conocí el coaching.

Si te soy sincero no sé ni cómo ni dónde fue la primera vez que oí hablar de esto. Tampoco lo entendía muy bien y era bastante escéptico.

Tanto que me llevó bastantes años atreverme a probarlo. Y ese fue el mayor acierto en mi vida profesional. 

Ahora, gracias al coaching todo es diferente.

Disfruto como nunca cuando toco en público y además soy más consciente de todo, sintiéndome además más seguro y confiado. 

Por cierto, si te gusta lo que estás leyendo, tengo una lista de correo a la que envío historias similares de manera bastante habitual, casi a diario. Así que si te interesa puedes suscribirte sin pagar nada.

Es justo aquí abajo:

Continúo que me pierdo. 

Te voy a contar muchas cosas que igual al principio no creerás. Y eso es bueno, significa que tu mente funciona y que no estás ahí leyendo como un pasmarote. No me creas nada. Al menos no hasta que lo pruebes.

¿Sabes una cosa?

Hay una razón por la que los grandes solistas y profesores tienen listas de espera de alumnos, y también otra por la que los coaches y psicólogos estamos tan de moda.

Piensas que cualquiera de estos «genios» conseguirán hacer click en tu cabeza y convertirte de un día para otro en una persona y en un músico totalmente diferente. Y mejor, claro que sí. 

Sin embargo yo lo veo de otra manera:

Mucha gente quiere solucionar sus problemas y conseguir sus sueños de manera muy rápida y fácil, con poco compromiso y sin hacer nada.

Es normal pensar eso, todos lo hacemos. Yo también. Lo que pasa es que pensar así suele traernos muchas decepciones.

Decepciones porque todo en la vida cuesta trabajo, esfuerzo y sacrificio.  

Así que no esperes que las cosas se solucionen solas, por «arte de magia» o «por cuestión de tiempo». Las cosas no funcionan así. 

¿Entonces, qué hay que hacer para lograr este cambio que deseas? 

Ponerte a currar, básicamente. Y aquí, el coaching es tu mejor aliado. 

No es nada milagroso ni es un «truco» mágico que me haya sacado de la manga.

Tampoco vas a cambiar tu vida en una sesión, ni te prometo la solución a todos tus problemas existenciales, personales y profesionales. 

Si alguien te promete eso… directamente sal corriendo. 

No soy un gurú. Ni el genio de la lámpara. Y tampoco conozco a ninguno.

Y tocando la trompa parecido. 

No creas que por el simple hecho de ir con fulanito o menganito ya vas a tocar de la hostia. 

Las cosas no suceden así, amigo mío.

Lo que sí te prometo es mucho trabajo, implicación y empatía. Todo ello unido a una energía muy positiva. 

Pero ojo, aquí el que tiene que currar eres tú. Yo te acompañaré en todo momento, te alentaré en los momentos más complicados y te felicitaré en tus logros. Pero también te daré un toque de atención cuando te desvíes del camino. Porque al final, el responsable de tu cambio eres tú. 

Y la decisión de cambiar y mejorar es tuya, y solo tuya. 

Los buenos coaches son buenos porque con ellos consigues cambios de verdad, no solo frases bonitas.

A continuación te pongo algunas de las cosas que dicen las personas que han trabajado conmigo, en clases de trompa o en sesiones de coaching. No te fíes demasiado.

Lo mejor es que lo compruebes tú y tengas tu propia opinión.

Sabe encontrar los puntos débiles y las fortalezas de cada alumno para focalizar el trabajo en éstos y mejorar desde tu nivel inicial. Esto lo lleva a la práctica a través de la adaptación de ejercicios específicos para cada alumno de modo que, gracias a éstos y a su profesionalidad y saber hacer, el alumno va asimilando todos los conceptos, mejorando día a día y desarrollando el verdadero potencial que atesora.

Tiene muy claro lo que quiere y cómo lo quiere. No marea y va directo al problema. Como él dice, «la técnica, al servicio de la música».Mucho trabajo técnico, pero a la hora de tocar… hacer música y disfrutar.He avanzado mucho y solo puedo decir: GRACIAS

Sufría de miedo escénico. Cada vez que subía al escenario o pensaba en que tenía que hacerlo me cagaba en los pantalones. No te voy a decir lo que pasaba al final. Nunca en mi vida lo he pasado tan mal. Nunca pensé que esto del coaching me iba a ayudar así. Ahora tengo nervios, pero los controlo. ¡Por disfruto cuando toco delante de la gente!

Contraté sus servicios para preparar oposiciones de trompa. Al principio era algo escéptico con esto de las clases online pero dada la situación del Covid-19 y la distancia que nos separaba creí que era la mejor opción. Y acerté de pleno. Las clases son muy buenas. Está todo muy bien preparado. Y me gustaron tanto que al final también contraté sesiones de coaching para preparar las defensas y demás en la oposición. Total, que al final, no gané la plaza por los puntos, pero quedé primero tanto tocando como en la defensa. Sin duda volveré a contar con Saúl para las próximas, y espero que ya las últimas. Recomendado totalmente. 

Hace años dejé la trompa para dedicarme a otra carrera que, según mis padres, tenía más futuro. Ahora, ya con mi trabajo estable y mi familia formada, quería retomar mi afición pero no tenía muy claro dónde acudir ya que cuadrar horarios me resultaba bastante difícil. Finalmente di con Saúl y no puedo estar más agradecido. Sin duda recomiendo a todo el mundo que contrate las clases. Valen poco para lo que ofrece.  

Empatía, escucha activa, profesionalidad y muchas otras son las cualidades que podría destacar de ti. Tengo que reconocer que me acerqué al coaching con miedo de no saber muy bien en qué me metía. Llevaba tal lío con el nacimiento de mi primer hijo, el conservatorio y el máster que no sabía ni dónde estaba. Gracias a ti he podido gestionar todo y organizarme como nunca antes. Y todo ha sido muy fácil. Sin duda te recomendaré a todos mis conocidos.   

Por último te recuerdo que me encanta escribir y transmitir mis ideas a todo aquel que quiera detenerse a leerlas. 

Son ideas escondidas en pequeñas historias del día a día, pero con mensajes potentes que te ponen en perspectiva para ayudarte a tomar acción y a clarificar tus ideas. 

No tienen coste alguno aparte de tu tiempo. Tu bien más valioso. 

Por si te vale, aún nadie ha dicho que no merezcan la pena. Incluso algunos me animan a cobrar por ellos. 

Es justo aquí, en esta cajetilla: